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Inaguración de la Tercera planta de la Actual Sede

El día 9 de diciembre de 2009 a las 20:00 horas tuvo lugar la inaguración de la 3ª planta de la Sede de la Fundación COF. Esta obra fue posible realizarla gracias a una subvención del Excmo. Cabildo de Gran Canaria, a través de la Consejería de Cooperación Institucional y Relaciones Internacionales. En dicha inaguración el director del Centro de Orientación Familiar de Canarias, Dr. D. Fermín Romero Navarro, elaboró un discurso para tal evento. Asimismo, el profesional de dicho Centro, D. Ulises Kiguel Santana, también tuvo unas palabras. Ambos discursos se muestran a continuación:

PALABRAS EN EL ACTO DE INAUGURACIÓN DE LA TERCERA PLANTA DE LA ACTUAL SEDE DE LA FUNDACION CENTRO DE ORIENTACION FAMILIAR DE CANARIAS

9 DE DICIEMBRE DEL 2009

 

 

"Señor Presidente de la Fundación COF; Ilustrísima Señora y Señores: Consejero de Cooperación Institucional y Relaciones Internacionales del Cabildo de Gran Canaria; Concejala del Distrito de Ciudad Alta y Teniente Alcalde del Excmo. Ayuntamiento Capitalino; Concejal de Urbanismo del citado Ayuntamiento; Ilustrísimas Autoridades Judiciales; Señoras/res miembros del Consejo de Dirección de la Fundación COF; Señoras/res miembros del Equipo de Profesionales del citado Centro; Señoras/res amigos todos de esta Fundación Centro de Orientación Familiar de Canarias:

 

 

La Fundación COF se viste con el traje de gala de la alegría y de la satisfacción para celebrar en esta tarde, 9 de Diciembre del 2009, la inauguración de la tercera planta de su actual sede  y manifestar a través de nosotros, los implicados más inmediato, su gratitud, en primer lugar, a la Providencia de Dios, y en segundo lugar a las instituciones, a la Dirección Técnica, a los profesionales de la construcción y personas anónimas que lo han hecho posible. Nos consta de todas estas y otras instituciones, así como de tantas personas, el respeto, la consideración y el apoyo que nos transmiten. Todo ello nos honra y es un gran acicate par nuestra diaria labor.

 

Hace no más de 8 meses esta obra era impensable. Gracias a los responsables del Ayuntamiento, del Cabildo de Gran Canaria y de la Dirección Técnica, entre los cuales hago mención especial a don Agustín Juárez por lo tanto que me tuvo que aguantar. Todos los nombrados creyeron en la urgente necesidad de acometer estas obras, así como en su viabilidad. El sueño se hizo realidad, no sin la tozudez e insistencia por parte de algunos, entre los cuales cuento.

 

La construcción de esta tercera planta es una módica solución al problema de escasez de espacio, al necesario respeto de la privacidad de las familias usuarias, y al desarrollo de los distintos servicios, llamados a ser cada vez más especializados y adecuados a la diversidad de familias, motivos de consulta y terapias,  que realizan los profesionales de este Centro. Podemos contar con 5 nuevos despachos y con 2 salas de espera independientes. Los profesionales ya no tienen que guardar turno para ocupar los despachos.   

 

Entendemos, y Uds. lo ven a las claras, que lo que hoy inauguramos es una respuesta provisional. Soñamos con una nueva sede, aunque en el solar de la misma se han comenzado ya a hacer módicas intervenciones, deseamos fervientemente que la construcción de la misma no se muera por el camino y venga a tiempo a responder a las familias usuarias y a la problemática tan compleja y tan diversa que las mismas presentan, consecuencia lógica de una sociedad sometida a cambios profundos y acelerados.

 

Confiamos en la Providencia de Dios a pesar de las dificultades y contratiempos que han surgido y que surgirán en el camino. Nada que sea de Dios llega por los caminos del éxito aparatoso y de los aplausos para la galería. Sabemos que toda obra destinada a los demás, sobretodo los más pobres, es de Dios. Lo indicado adquiere un especial relieve si los destinatarios son la familia o las familias, lugar sagrado donde germina y se desarrolla el amor y se aprende amar. El amor es el potencial que mejor capacita a los miembros de cualquier unidad familiar para que sean ciudadanos responsables, pertrechados de una adecuada autoestima, con capacidad de trabajo, solidaridad, tolerancia y sentido del esfuerzo y de la trascendencia.

 

 Lo que hoy hacemos por las familias sirve como el mejor antídoto, la mejor prevención que ahorrará a la Comunidad educativa, política y empresarial, futuros y costosos programas, destinados a resolver problemas, no fáciles de resolver y que se debieron prevenir en su origen.

 

Con esta fe soñamos; con esta fe trabajamos en un mañana mejor; con esta fe apostamos por la construcción de una nueva sede con la que responder mejor, a la altura de la dignidad de las familias, potenciales usuarias de los servicios que ofrecemos. Nos asiste la confianza de que el bien que ofrecemos a las familias con la actual tercera planta y con la construcción de la nueva sede, triunfará con suave y sencillo señorío, aunque nuestros ojos no lo vean.

 

No quiero que pase este momento sencillo, familiar, pero también histórico, sin que exprese en alta voz aquellas tres condiciones o aspectos que hacen posible que esta Fundación COF se haya mantenido durante algo más de 31 años con el mismo ideario, la misma vocación de futuro y con la fuerza que le impulsa a adaptarse a los nuevos requerimientos y cambios que demandan las familias actuales.

 

Las tres condiciones o aspectos son:

 

Primera: La inspiración cristiana-humanista. Inspirar y expirar son dos funciones sin las cuales nuestro cuerpo no puede vivir, crecer y desarrollarse. La inspiración cristiana significa los impulsos que vienen de una realidad superior, de Cristo, Hombre y Dios, figura  más que sublime y atrayente que mueve y orienta el quehacer diario, y que dota de la fuerza necesaria para  acometer nobles proyectos que redunden en los demás y en la solución de las necesidades y problemas.

 

En la parábola del Buen Samaritano encontramos sugestivas respuestas a este quehacer, de cuyo mensaje se nutre la inspiración cristiana. Siguiendo los detalles de la parábola podemos sintetizar lo siguiente: “se bajó de la cabalgadura”; “se acercó al malherido y lo curó”, no hizo como los otros que “lo rodearon, lo dejaron en el camino” y “prefirieron volverse a las ceremonias del templo, con pretexto de no contaminarse”; por el contrario, el buen Samaritano lo trató con dignidad y lo restableció.

 

En el trabajo del COF no cabe, pues, el proteccionismo y la dependencia, sino todo lo contrario: el desarrollo de la autonomía, el crecimiento personal y la creación de las mejores condiciones psico-sociales, jurídicas, sexológicas y de otra índole que permitan el desarrollo de la unidad familiar y las respuestas más adecuadas a los problemas singulares de cada persona y de cada familia. Todo ello, lógicamente, dentro del respeto a cada opción que elaboran las personas y las familias en los procesos terapéuticos.

En la inspiración cristiana-humanista encontramos el motor que nos impulsa a trabajar por las familias en unas condiciones que pudiéramos calificar de “fronterizas” en múltiples sentidos. Este trabajo reclama la audacia prudente, sostenida y contrastada por las disciplinas en juego, de tal forma que permita un trabajo profesional que considere la dimensión holística e integral del ser humano y de su entorno familiar.

 

Segundo: La segunda condición la constituye el equipo de profesionales y administrativos, todos ellos con una excelente formación, vocacionados doblemente, por su carrera de origen y por su notable sensibilidad social y dedicación generosa y altruista por las familias y la complejidad de la problemática que éstas presentan. A este equipo hay que sumar los anteriores presidentes y miembros del Consejo de Dirección, quienes actualmente han encontrado una sabia nueva, un nuevo presidente con gran experiencia profesional y espíritu emprendedor, al que le acompaña un Consejo de Dirección constituido por un equipo de gente joven, bien preparada y con gran ánimo para afrontar los nuevos retos referidos a la construcción de la nueva sede y la búsqueda de nuevos recursos. Unos y otros, los de ayer y los de hoy, han creído en la misma causa por la que se inició el Centro de Orientación Familiar en el mes de mayo de 1978. Esa fe es la que permite sumar esfuerzos y mirar más allá de las cortinas, a veces espesas, de las dificultades y contratiempos.

 

Tercera: Son las familias usuarias que durante 31 años han venido pidiendo los servicios del COF y beneficiándose de los mismos las que constituyen la tercera condición que ha hecho posible que el COF sea una realidad viva, actual,  eficaz y con vocación de futuro.

Para muchas familias, procedentes de estratos sociales con escasos recursos de carácter socioeconómico, geográficamente procedentes de todos los barrios de nuestra Ciudad, de practicamente de todos los municipios de Gran Canaria, aunque en menor proporción, y aún de otras Islas, el Centro de Orientación Familiar de Canarias se ha convertido para ellas en un recurso necesario, imprescindible en las circunstancias actuales, de carácter multiprofesional, capaz de responder de forma holística a la problemática que presentan, problemática siempre compleja y de etiología múltiple.

 

Las más de 32.000 familias tratadas por los servicios de este Centro, las 800 familias que en los últimos años acuden en busca de la orientación, de la terapia o de la mediación familiar, constituyen el patrimonio mayor del COF. Son ellas las que a través de sus problemas, sufrimientos, desenlaces dolorosos, frustraciones y esperanzas, esfuerzos y éxitos adquiridos,  nos han dado la sabiduría y la experiencia que hoy tenemos y con la que continuamos sirviendo a otras familias. Esta experiencia y sabiduría que sale del alma, no exenta de dolor, de cada familia y de cada persona que acude a este Centro, y que nos trasmiten en las entrevistas de orientación y de terapia tienen un precio incalculable e inmerecido por nuestra parte. La observación atenta y respetuosa, la escucha empática, la intervención profesional que le hemos ofrecido, han revalorizado con creces nuestro haber profesional. A todas estas familias y a las futuras que demanden los servicios del COF vaya nuestra admiración, nuestro respeto y nuestro sincero agradecimiento.

 

No sé si trabajar por las familias en la sociedad actual cosecha votos. Tampoco me importa. Sí sé a ciencia cierta que trabajar por las familias desde la perspectiva profesional, y con los precedentes indicados, sirve indefectiblemente para plantar “árboles”, diferentes unos de otros,  pero con las raíces comunes del amor y de la humanización, que auguran una nueva sociedad. En este camino estamos y en este camino queremos continuar. Gracias a todos aquellos que desde sus posibilidades y responsabilidades desean apoyar y sumar esfuerzos con nosotros.

Muchas gracias".              

 

Fermín Romero Navarro.

Director del Centro de Orientación Familiar de Canarias. Diciembre, 2009.

 

"Hace más de treinta años, un pequeño árbol fue plantado en Pedro Infinito, con infinitos deseos de verlo crecer. Su tallo verde, trémulo ante el viento, crecía inexorable en la firme búsqueda del sol.

Muy pronto el espacio se le hizo pequeño a nuestro joven árbol. Desde su tronco ya leñoso emergían ensortijadas ramas, abriéndose paso hacia la luz.

Sus cuidadores entonces los trasplantaron a Pío Coronado. Allí creció, coronado de verdes hojas, coronado de frutos de intenso sabor.
Flanqueado por dos edificios más altos que él, nuestro árbol, ya maduro clamaba por llegar a esta tercera planta que hoy con esfuerzo le pudimos brindar. Pero la belleza de un árbol no sólo está en su estampa y señorío; está en la tierra que lo sustenta, en el agua que sus intrincadas raíces beben, en la savia que el majestuoso tronco conduce hasta la copa, para que éste se muestre con exultante alegría ante el cielo y el sol.

Fundadores y profesionales hemos sido cuidadores del árbol del
C.O.F.

Hemos regado sus raíces y enriquecido su savia como voluntariosos jardineros, empeñados en el crecimiento y desarrollo de una inmensa copa entre cuyas ramas y hojas puedan encontrar cobijo todas las aves perdidas, heridas y solitarias. Una copa bajo cuya sombra familias enteras puedan curar sus alas rotas para reemprender su vuelo con alegría y majestuosidad.

Lo hemos logrado. Pero el Bien es más ambicioso que el Mal y nuestro árbol quiere aún crecer. Sus raíces ya se sienten comprimidas, deseosas de un lugar mayor.
Siete Palmas le brindarán el soñado espacio y sus cuidadores como voluntariosos agricultores lo regarán. Con renovados esfuerzos le ayudarán a crecer, para que más y más familias necesitadas se nutran de él.

Desde su tallo verde, trémulo ante el viento, el árbol del C.O.F. pronto alcanzará su madura robustez, un poco más cerca del cielo; un poco más cerca del Sol".

D. Ulises Kiguel Santana

 

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